miércoles, 28 de noviembre de 2012

El relevo generacional




–Déjala a ella que sea pájaro –dijo el padre, contemplando su disfraz de plumas.
–Volará hasta el cielo y ya no regresará –vaticinó angustiada la madre.



Se oyó un revoloteo tornasolado y el palomar comenzó a vibrar en clave de si. Dos blancas figuras se acercaron arrullando a los padres de Violeta.


–Bueno, ¿viene con nosotras o no?

Su hija avanzó a saltitos portando un papel y agitó las alas entusiasmada.


–Y pensar que fueron una especie tan prolífica y ahora tienen que reclutar mensajeros entre los humanos...


Describiendo un perfecto círculo celta en el aire, la niña gritó: ¡Jerónimo!