LA CASA DE LOS CUATRO PUNTOS CARDINALES

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lunes, 31 de agosto de 2020

El enamorado habla de la rosa que hay en su corazón (The Lover Tells of the Rose in his Heart)

Autor del poema: William Butler Yeats

Traducción © al español: Ricardo José Gómez Tovar

 




All things uncomely and broken, all things worn out and old,
The cry of a child by the roadway, the creak of a lumbering cart,
The heavy steps of the ploughman, splashing the wintry mould,
Are wronging your image that blossoms a rose in the deeps of my heart.

Todas las cosas desgarbadas y rotas, todas las cosas gastadas y viejas,
el llanto de un niño junto al camino, el crujido de una carreta cargada,
los pesados pasos del labrador al salpicar el moho invernal,
están dañando tu imagen que hace brotar una rosa en el fondo de mi corazón.

The wrong of unshapely things is a wrong too great to be told;
I hunger to build them anew and sit on a green knoll apart,
With the earth and the sky and the water, re-made, like a casket of gold
For my dreams of your image that blossoms a rose in the deeps of my heart.

El mal de las cosas desgarbadas es un mal demasiado grande para ser contado;
Añoro crearlas de nuevo y sentarme apartado sobre una verde loma,
con la tierra y el cielo y el agua, creados nuevamente, como un cofrecito de oro
para mis sueños de tu imagen que hace brotar una rosa en el fondo de mi corazón.

 


miércoles, 1 de abril de 2020

"El hombre tranquilo" (The Quiet Man), un lugar idílico donde descansar



Si hay una película que nos haga sentir como ninguna otra la alegría de vivir, esa es, sin lugar a dudas, “El hombre tranquilo” (The Quiet Man), dirigida por el genial John Ford en 1952. La irresistible banda sonora de Victor Young expresa perfectamente con sus acordes irlandeses la vitalidad de esta obra maestra del cine que adaptaba a la gran pantalla la novela de Maurice Walsh. Como ocurre en tantos otros casos, la obra cinematográfica supera con creces a la literaria, añadiéndole una dimensión humana y mítica a la vez que la convierte en imperecedera para nuestra memoria sentimental.






John Wayne resulta inolvidable como el ex boxeador norteamericano Sean “Tornado” Thornton, resuelto a dejar atrás su pasado y a empezar una nueva vida en la tierra de sus ancestros, mientras que Maureen O’Hara ofrece una de sus actuaciones más recordadas como la carismática pelirroja Mary Kate Danaher, empeñada en no renunciar a la dote que le corresponde. Pero también habita en ese pueblecito irlandés de tarjeta postal el viejo Michaeleen Flynn (Barry Fitzgerald), filósofo y casamentero de reducida estatura cuyo caballo se detiene por voluntad propia frente al pub local. Este anciano con sonrisa de duende celta y una afición más que desmedida por el whisky suele exclamar “¡Homérico!” cuando algo se sale de lo común. Algo parecido nos sucede cada vez que visionamos esta maravillosa película a la que alguien debería haber nominado para el Premio Nobel de la Paz. Solo podemos calificarla de “homérica”, mientras buscamos otro adjetivo que acierte a describir fielmente todas las virtudes que encierra en sus edificantes fotogramas de celuloide tecnicoloreado.   

La Irlanda de “El hombre tranquilo” no es un reflejo fidedigno de la realidad, pero nos llega al corazón mucho más directamente que si lo fuese. Y es que el idílico pueblecito de Innisfree no se encuentra en ningún mapa y solo se puede acceder a él mediante el ejercicio de la imaginación. El nombre de este mítico escenario del celuloide más intemporal se inspira en unos magníficos versos de William Butler Yeats, el poeta nacional irlandés:






La isla del lago de Innisfree (The Lake Isle of Innisfree)
(W.B. Yeats)


Ahora me levantaré y emprenderé la marcha hacia Innisfree,
y una pequeña cabaña allí edificaré, con arcilla y zarzos:
nueve surcos de judías plantaré, así como un panal de miel,
y viviré solitario en el claro, entre el fragor de las abejas.

Y algo de paz allí tendré, porque la paz gotea con lentitud,
dejándose caer desde los velos matutinos hasta el lugar donde canta el grillo;
allí la medianoche es un tenue resplandor, y el mediodía un brillo purpúreo
y el atardecer se llena de alas de pardillo.

Me levantaré y emprenderé la marcha, pues siempre, sea noche o día,
puedo escuchar cómo el agua del lago chapotea con suaves sonidos contra la orilla;
mientras permanezco quieto en la carretera o sobre el grisáceo asfalto,
la oigo en lo más profundo de mi corazón.


Traducción de Ricardo José Gómez Tovar ©



jueves, 17 de marzo de 2016

A DRINKING SONG

A DRINKING SONG un poema de William Butler Yeats

Versión bilingüe de Ricardo José Gómez Tovar ©





Wine comes in at the mouth
And love comes in at the eye;
That’s all we shall know for truth
Before we grow old and die.
I lift the glass to my mouth,
I look at you, and I sigh.



El vino por la boca entra
y el amor por el ojo se adentra;
Esa es la única verdad que conoceremos
antes de envejecer y morir.
Levanto el vaso hasta mis labios
y, al mirarte, un suspiro dejo salir.



domingo, 17 de marzo de 2013

He Wishes for the Cloths Of Heaven

Portrait sketch of William Butler Yeats in 1908
by John Singer Sargeant. Click for a larger image.

Uniéndome a la celebración de San Patricio, la fiesta nacional de Irlanda, he querido traducir al castellano uno de los más bellos poemas de William Butler Yeats (1865-1939), insigne escritor dublinés cuya obra aúna el folclore y la tradición celta de su país en una peculiarísima simbología. Galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1923 y uno de los fundadores del Abbey Theatre, la poesía de Yeats, un autor que en cierta ocasión afirmó que “la literatura no es sino la expresión de estados de ánimo mediante el vehículo del símbolo y el incidente” fascina tanto hoy día como en el momento en que fue escrita. Espero que la disfrutéis y, sobre todo, ¡Beannachtai na Feile Padraig! (Feliz Día de San Patricio en gaélico)!







He Wishes for the Cloths Of Heaven (1899) de William Butler Yeats
Anhela los ropajes del cielo
(Versión bilingüe de Ricardo Gómez Tovar©)



HAD I the heavens' embroidered cloths,               Si yo tuviera los bordados ropajes del cielo,
Enwrought with golden and silver light,               Incrustados con luz de oro y plata,
The blue and the dim and the dark cloths              las azuladas, sombrías y oscuras ropas
Of night and light and the half-light,                     de la noche y de la luz y de la media luz,
I would spread the cloths under your feet;             los ropajes extendería bajo tus pies;
But I, being poor, have only my dreams;                Mas, siendo pobre, sólo poseo mis sueños;
I have spread my dreams under your feet;             Bajo tus pies he extendido mis sueños;
Tread softly because you tread on my dreams.  Pisa con suavidad, pues sobre mis sueños caminas.