martes, 27 de septiembre de 2011

La belleza soberana

Esta es mi traducción de Amoretti III: La belleza soberana
(Edmund Spenser).


La belleza soberana que tanto admiro
contempla el mundo, tan digno de encomio,
cuya luz había avivado celestial fuego
en mi frágil espíritu, por ella elevado de la vileza;
Hallándome ahora deslumbrado por su ingente resplandor,
ninguna cosa vil me es ya grato vislumbrar;
Pero al seguir contemplándola, atónito quedo
ante la prodigiosa visión de celestiales tonalidades
Así, cuando mi lengua debe entonar los elogios que le adeuda,
se detiene con el asombro del pensamiento:
y cuando mi pluma debe glosar sus distinciones,
se arrebata con el estupor que profesa mi imaginación:
Mas en mi corazón doy voz y escribo
el prodigio que mi intelecto componer no puede.