sábado, 12 de enero de 2013

Personajes desplazados



Todo empezó cuando Sherlock Holmes se enamoró de Julieta Capuleto, y todo acabó cuando Sherlock y Julieta murieron por una sobredosis de amor estrellado. Romeo Montesco y el Dr. Watson iniciaron las pesquisas del caso, lo que les condujo, doce pipas de tabaco turco después, desde su salón de Baker Street hasta las puertas del castillo de Zenda. Allí yacía prisionero Dorian Gray, por fin envejecido tras duro cautiverio, hasta que un doble suyo, la viva imagen pintada en su retrato, le liberó. Con él se escapó también el capitán Ahab, quien creyó haber visto soplar a su ballena blanca en las brumas de Camelot y se convirtió en un yanqui en la Corte del Rey Arturo. “Ser o no ser fiel a mi soberano”, se preguntaba Lanzarote del Lago, recordando los amores de Robin Hood y Ofelia, de Hamlet y Lady Marian…


“Llamadme Gulliver”, dijo Moby Dick.