martes, 6 de marzo de 2012

A Dylan Thomas

El cielo, intensamente azulado
QUÉDATE COMO ESTÁS, NO CAMBIES
Las montañas, a horcajadas
de la tenue línea de horizonte.
QUE NADIE TE HAGA CEDER
Los prados, de una tonalidad
que antes fue verde,
que ahora ya es ocre,
que se confunde
con las crines
del alazán.
SIGUE SIENDO MAÑANA
COMO ERES AHORA
Cruzamos un puente
sobre un arroyo seco.
PERMANECE ASÍ,
SÉ SIEMPRE LA QUE CONOCÍ
La carretera
parecía continuar
hasta el infinito.
NO ALTERES TU COLOR
SI VES QUE OTROS LO HACEN
Una alfombra de alquitrán
que nos mantuviera siempre
en movimiento.
RECUERDA MI NOMBRE
RECUERDA LO QUE FUI.