viernes, 11 de noviembre de 2011

¿Y qué fue de Rocinante?

Un Hamlet le dijo a un Don Quijote: “La unión hace la fuerza”. Pero Macbeth, aliado con Otelo, les susurró: “Divide y vencerás”. Y cada cual siguió su camino por separado. En distintas encrucijadas Fausto les propuso la inmortalidad, pero un bombero de Farenheit 451 apareció y lo quemó. Entonces Don Quijote empezó a dudar de sus lecturas ...de caballerías y Hamlet empezó a ver gigantes donde sólo había molinos. Los desvaríos de Alonso Quijano equilibraron a Ofelia, que ya no se sintió tan frágil ni trastornada, y cuando Hamlet, a quien el quijotismo había curado de su melancolía aguda, contempló a Dulcinea, pensó que no todo estaba podrido en Dinamarca y la hizo princesa de Elsingor. Lo malo es que Sancho Panza se quedó sin trabajo, empezó a recitar soliloquios existenciales y perdió el apetito.
Rocinante, enchufado por Babieca, pasó a ser figurante en el Cantar de Mío Cid.



Este relato fue finalista en el Segundo Concurso de Microrrelatos "Factoría FNAC", 2009.